Bienvenido!!! Inscríbete a nuestro Foro, que por supuesto también es tuyo y podrás de disfrutar de muchas fotografias y vídeos de Odollo, compartir con familiares y amigos y mucho más . Unete a esta comunidad!

La orden del Temple en León

Ir abajo

La orden del Temple en León

Mensaje por Alicia Alvarez el Dom Nov 16, 2008 11:12 pm

Implantación templaria en el reinado de Fernando II
Con la muerte del emperador en 1157 se enterrabán también los planes imperiales que habían orientado su política hasta los últimos años de su reinado; al final, convencido de lo ilusorio de esos planes, renunció totalmente a ellos, y ya en 1148 dividió su reino entre sus dos hijos varones, Sancho y Fernando. Los dos reinos van a seguir caminos separados durante 73 años, hasta que en 1230 vuelven a reunirse de nuevo bajo Fernando III el Santo.
Al estar separados ambos reinos, el fracaso templario en la defensa de Calatrava no produjo el mismo resultado catastrófico en el reion de León de Fernando II que en el de Castilla de Sancho II, a cuyo ámbito territorial y responsabilidad militar correspondía el hacer frente a cualquier amenaza contra Calatrava o Toledo.
En el reino de León, la implantación y extensión del temple y sus encomiendas fue mucho más rápida que en Castilla; del 10 de julio ded 1168 tenemos noticia de la pronto célebre encomienda de Ceinos, en la parte de Tierra de Campos atribuida al reino leonés, de sus freires templarios y de su comendador llamado Grasías Romeu. Pero en esta noticia frey Garsías Romeu aparece como algo más que como mero comendador de Ceinos de Campos, ya que suscribe en nombre del Temple y de los freires templarios: "Garsías Romeu, comendador in Cephinis, ex parte ierosolimitani Templi cum fratribus templariis."
Es muy probable que por esas fechas no existiese todavía un maestre provincial para el reino de León y que la representación y gobierno del Temple corriese a cargo del comendador local de Ceinos de Campos, ya que es el único que suscribe en nombre del Temple y de sus freires el diploma mencionado. El apellido Romeu nos delata el origen catalán del templario que dirige a los freires de la orden en León.
El diploma en que firma frey Garsías Romeu, expedido en Alcántara por el rey Fernando II, contiene la permuta que el monarca hace con el arzobispo de Santiago; el rey entrega al arzobispo la iglesia de Caldas de Cuntis y cinco más a cambio de que el arzobispo de Compostela le devuelva la ciudad de Coria que Fernando II le había donado en 1162 y que ahora quiere poner en manos de los templarios.
Fernando II, dando por supuesta la permuta, parece que se había adelantado y donado ya antes la ciudad de Coria a los templarios, pues en el diploma que documenta la permuta menciona la donación al Temple como cosa pretérita: "Hanc autem urbem ego ob remedium anime mee militibus Templi Christi donaui."
Con esta donación de la ciudad de Coria, Fernando II sigue la misma línea política que ya antes había aplicado doña Teresa en Portugal con la donación de Soure, Ramón Berenguer IV en Cataluña con la de Grañena y Sancho II en Castilla con la de Calatrava: implicar a los templarios en la lucha contra el Islam español ofreciéndoles una importante fortaleza en la primera línea de combate.
A los seis años de la donación de Coria a los templarios los almohades desencadenaron una fuerte ofensiva contra el reino leonés, rebasando la cordillera Central y llegando a poner sitio a Ciudad Rodrigo, aunque no consiguieron ocuparla. Toda la Trasierra quedó asolada y no sabemos si Coria fue tomada por los musulmanes, pero si cayó en sus manos, fue recuperada casi inmediatamente por Fernando II. El caso es que no se vuelve a hablar de Coria como ciudad templaria; es muy probable que el rey leonés prefiriera recuperarla para el realengo, quizá a cambio de otras villas y castillos.
En estos años posteriores a 1166 en los que Velo y Nieto fecha la donación por Fernando II al Temple de una serie de castillos, entre los que enumera a Trevejo,, Santibáñez de Mazcoras con Almenara, su preciosa atalaya, Milana, Benavente de Sequeros, Bernardo, Esparragal, Portezuelo, Alcónetar, Santa María de Sequeros, Peñas Rubías y Torremilanera. Aun sin la ciudad de Coria, el Temple obtenía en la Trasierra leonesa una fortísima implantación territorial. Carecemos de documentación para poder datar más exactamente el inicio del señorío del Temple sobre cada una de estas plazas.
La importancia de las fortalezas y posesiones del Temple en el reino de León hará que muy pronto se proceda a designar un maestre provincial para este reino, nombramiento que recaerá en Guido de Garda, al que encontramos el 10 de septiembre de 1178 asistiendo a una curia regia en Salamanca.
Con la misma fecha de esta curia, septiembre de 1178, se suscribirá un acuerdo de mutua ayuda en Salamanca entre el prior del Hospital para España y los maestres de Santiago y del Temple; con el título de maestre del Temple firmará el convenio Guido de Garda: "domini Guidonis de Garda, magistri milicie Templi". El nombre de Guido, que ostenta el maestre, nos sugiere para el mismo un origen más bien del otro lado de los Pirineos.
Entre los confirmantes de los diplomas ordinarios de Fernando II de entre los años 1180 y 1187 figura en muchos de ellos Guido de Garda como maestre del Temple. El 21 de marzo de 1181, en el tratado de paz entre los reyes de Castilla y León firmado en Medina de Rioseco, actúan como testigos los dos maestres, el de León y el de Castilla: "Guido, militie Templi magister, testis... Rodericus, magister militie Templi in regno Castelle, testis."
La última vez que aparece en la documentación como maestre Guido de Garda es el 7 de enero de 1187, en un diploma del rey leonés en favor del monasterio de Nogales: "Guido, magister Templi, conf." Su eclipse sólo precederá en un año a la muerte del propio rey Fernando II, el 22 de enero ded 1188.

Nuevas encomiendas templarias: Alfonso IX, rey de León (1188-1230)
Durante el reinado de Fernando II (1157-1188) el Temple se establece muy sólidamente en las tierras extremeñas de la vertiente meridional de la sierra de Gata; a su vez, durante el reinado de su hijo Alfonso IX (1188-1230)asistiremos al nacimiento de una serie de encomiendas en tierras leonesas y más especialemente en la comarcas zamoranas y en la franja oriental de la actual provincia de Valladolid, que pertenecía al reino de León.
LA primera de éstas encomiendas de la que tenemos noticia es la de San Pedro de Latarce (Valladolid), que es el fruto de un canje entre el rey y la orden. Los templarios habían conservado en las proximidades de Coria, como resultado de la donación del año 1168, el castillo llamado entonces Milana y hoy conocido como Torremilanera o Torremillera, sito en la confluencia de Peral. Esta fortaleza será objeto de permuta el 12 de marzo de 1203 entre los templarios y el rey; éste recibirá el castillo de Milana y a cambio pondrá en manos de los templarios la villa y la fortaleza de San Pedro de Latarce.
En nombre del Temple suscribe la permuta el titulado "magister militie Templi in Hispania" llamado Fernando Díaz; estamos a principio del siglo XIII, año 1203, cuando encontramos por primera vez un maestre originario de las tierras hispanas al frente de los templarios leoneses; el anterior, Guido de Gard, documentado hasta el año 1187, había castellanizado su apellido en Garda, pero su origen extranjero es patente.
También hemos de llamar la atención sobre el título utilizado por Fernando Díaz: magister militie Templi in Hispania, esto es, maestre en España, no sólo en León como Guido de Garda o en Castilla como Rodrigo en 1181. Este título in Hispania nos denuncia que en torno al año 1200 se ha producido una reorganización de la estructura del Temple en España: el maestre en España extendía su jurisdicción sobre Castilla y León, y probablemente también Portugal, mientras otro maestre gobernaba las templarías de Navarra, Aragón y Cataluña, extendiendo su jurisdicción también a la Provenza bajo el título de magister Provinciae et Hispaniae o in partibus Hispaniae, esto es, maestre de Provenza y de España o en partes de España.
Que la jurisdicción del magister Templi in Hispania alcanzaba también Portugal se deduce de una carta del papa Inocencio III del 31 de mayo de 1216 en que el pontífice comunica al maestre P. in Hispania la solución del litigio que éste mantenía con el obispo de Lisboa por las iglesias de Tomar.
El maestre que el papa sólo designa con la letra P. creemos que es el mismo don Pedro Alvítiz que el 27 de septiembre de 1220 se titula "magister militie Templi trium regnorum Hispaniae, videlicet Legionis, Castelle et Portugalie", esto es, maestre de la milicia del Temple de los tres reinos de España, es decir, de León, Castilla y de Portugal.
Alfonso IX había retomado una parte de las fortalezas del sur de la sierra de Gata que su padre había otorgado a los templarios y otros varios bienes sitos en diversos lugares; éstos reclamaban del monarca la devolución de estas fortalezas, entre las que se contaban Portezuelo, cerca de Garrovillas, y Santibáñez de Mazcoras, también llamado Santibáñez el Alto. el 29 de abril de 1211, el rey y los templarios alcanzaban un acuerdo: los templarios renunciaban a las dos fortalezas que quedaban en manos del rey, el monarca devolvía el resto de los bienes y lugares que había tomado, y en compensación por las dos fortalezas que retenía les hace donación de la villa y fortaleza de Ponferrada.
Entre los bienes que Alfonso IX devuelve también se encontraban algunos sitos al norte de la cordillera Central, como es el caso de Alcañices, con todo su término, que ya antes había sido templario y ahora se convertía en sede de una muy importante encomienda.
También alguna parte de esos bienes devueltos se ubicaban en diversas tierras de Galicia; sea en la comarca de Limia, sea en territorio de Lemos, como el lugar de San Miguel de Canedo ayuntamiento de Brollón (Lugo), sea en tierra de Faro, cerca de La Coruña, como todo el realengo de la feligresía de Santiago de Sigrás, ayuntamiento de Cambre.
Finalmente, al acuerdo logrado entre monarca y templarios incluía todavía la promesa de devolverles los castillos de Alba de Aliste y de San Pedro de Latarce, cuando el rey pudiera hacerse con ellos; ya vimos cómo San Pedro de Latarce la había en el año 1203 a los templarios a cambio del castillo de Milana. Por lo tanto, la confiscación que había llevado a cabo Alfonso IX de bienes templarios había tenido lugar entre 1203 y 1211.
El convenio del 29 de abril de 1211 es suscrito en nombre del Temple por su maestre don Gómez Ramírez, el que moriría un año después tras la batalla de las Navas de Tolosa; como en esta ocasión bélica aparece simplemente como mestre del Temple, todo indica que era maestre tanto de Castilla como de León y portugal. Su sucesor sería frey Pedro Alvítiz, al que encontramos en 1216 como maestre.
Parece que en 1220 el rey Alfonso IX se había hecho con el castillo de Alba de Aliste, pero no lo había devuelto al Temple; ante este incumplimiento del convenio de nueve años atrás, los templarios reclamaron la devolución de Portezuelo y de Santibáñez de Mazcoras, que Alfonso IX había entregado a la Orden del Alcántara. De nuevo, orden y monarca llegan a un acuerdo: el maestre del Temple se aparta de la demanda que sostenía contra la Orden de Alcántara por esas dos fortalezas; a cambio de este desestimiento el rey entrega por fin a frey Pedro Alvítiz, maestre del Temple en los reinos de Castilla, León y Portugal, el castillo de Alba de Aliste, con todos sus derechos y pertenencias. Alba de Aliste se convertirá así en otra de las importantes encomiendas-convento de la Orden del Temple.
También en la provincia de Zamora conocemos la existencia de una casa templaria en Peñausende, que no llegó a constituir una encomienda por no tener la suficiente importancia para establecer allí un comendador o baile; la casa de Peñausende fue atacada por un grupo de vecinos de Zamora, que causaron en ella grandes destrozos.
Santiaguistas y templarios mantendrán algunos litigios: el primero de esos conflictos tenía como objeto la posesión del csatillo de Alcañices, que dio lugar a la intervención de los papas Honorio III y Alejandro III, que remitieron la causa a los obispos de Zamora y León. Alcañices siguió en manos del Temple.
El segundo pleito entre las mismas órdenes versaba en torno a la propiedad del monasterio de San Fiz de Ermo; la bula pontificia que encomienda el fallo de este pleito el abad y al prior del convento de Paleis (Zamora) y al deán del cabildo zamorano sitúa a San Fiz do Ermo en la diócesis de Orense; pero he aquí que el monasterio de San Fiz do Ermo, que también se convirtió en otra encomienda templaria, se hallaba en un despoblado de la feligresía de SAnta María de Marzán, que pertenecía al ayuntamiento de Monterroso, pronvincia y diócesis de Lugo.
La última donación al Temple del reinado de Alfonso IX tiene como otorgante a la favorita del monarca, doña Teresa Gil, que en 1228 favorecía al Temple con la aldea de Griegos, despoblado no muy alejado de La Mota del Marqués, que tampoco alcanzó nunca el rango de encomienda. La donación la recibe un nuevo maestre de nombre Martín Sánchez.
avatar
Alicia Alvarez
Admin
Admin

Cantidad de envíos : 118
Reputación : 11
Fecha de inscripción : 16/11/2008
Edad : 43
Localización : Madrid

Ver perfil de usuario http://www.odollo.4umer.net

Volver arriba Ir abajo

En Ponferrada tambien tuvimos nuestro orden templaria

Mensaje por Alicia Alvarez el Dom Nov 16, 2008 11:14 pm

El castillo de Ponferrada se encuentra situado en una colina que domina el río Sil desde sus 60 metros de altura, al borde de una meseta, en el municipio de Ponferrada, provincia de León. Ocupa una extensión de 8.000 metros cuadrados. Se encuentra en el cruce del Camino de Santiago entre León y Villafranca.

Historia
El castillo de Ponferrada fue originariamente un castro preromano y después una ciudadela romana que asolada en el siglo IX, fue desde el XI reconstruida y fortificada.

En el siglo XII, los reyes de León donaron Ponferrada a la Orden del Temple con la misión de socorrer a los peregrinos que pasaran por este territorio. El castillo comenzó a construirse en el siglo XI, y perteneció a los Templarios hasta que, en 1312, se disolvió la orden y pasó a la Corona de León. En 1486 era propiedad de los Reyes Católicos. Durante la ocupación francesa de 1811, se encontraba en perfectas condiciones. En uno de sus salones, los oficiales del Regimiento de Monterrey ofrecieron un fabuloso baile en honor a las damas de la ciudad de Ponferrada. Posteriormente, fue mandado destruir para evitar que cayera en manos francesas.

El castillo que hoy conocemos es el resultado de una larga serie de ampliaciones, reformas y añadidos que van desde la primera cerca de la planta cuadrada de principios del siglo XII, hasta las últimas zonas construídas a finales del siglo XV y principios del XVI. Posteriores incorporaciones y las numerosas reformas llevadas a cabo desde principios del siglo XX, han contribuído a la complejidad del conjunto, tal y como lo conocemos hoy en día. Los escudos y blasones de quienes lo ocuparon y contribuyeron en su construcción son prueba de sus diferentes etapas.

Primer periodo, finales del siglo XII y principios del XIII:
Cuando en 1178 Ponferrada pasa a depender de la Orden del Temple, por donación de los reyes leoneses, los templarios encuentran una pequeña fortaleza que fue en su origen castro y posteriormente ciudadela romana. Aunque el origen del castillo se sitúa ante del siglo XII, es en esta etapa cuando se refuerza y reedifica el recinto amurallado, con fábrica de cal y canto, para proteger y custodiar a los peregrinos del Camino de Santiago y defender la entrada a la zona noroeste de la península.

Segundo periodo, siglos XIII y XIV:
Disuelta la Orden del Temple, su maestre hará entrega de la fortaleza y villa al rey Fernando IV, que a su vez lo donará a su mayordomo, Pedro Fernández de Castro, Señor de Lemos y Sarria, que comenzaría a levantar la parte denominada Castillo Viejo, en la esquina norte de la cerca.

Tercer periodo, segunda mitad del siglo XV:
Durante este periodo fueron múltiples los acontecimientos que hicieron que el castillo retornara a la Corona y porteriormente a los Osorio-Castro. Época de grandes reformas, debidas a necesidades defensivas, llevaron a construir las Torres de Monclín, Cabrera, Malpica, la de la entrada y la de los Caracoles, la Barbacana, el puente levadizo, la zona palaciega, la torre de Malvecino y el Cubo Nuevo.

Cuarto periodo, finales del siglo XV y principios del XVI:
Tiempo durante el cual se fortalecerá la torre de Malvecino y se construirá la de Juan Torres, y probablemente la Mina o Coracha y sus baluartes. Posteriores incorporaciones, como las caballerizas en 1848, y las numerosas reformas y reparaciones llevadas a cabo desde principios del siglo XX, han contribuido a la complejidad del conjunto, tal y como hoy lo conocemos.

Descripción
Se considera uno de los castillos más representativos de la vida del Temple y uno de los modelos de la arquitectura militar de más hermosa silueta. Consta de un gran recinto poligonal con dobles y triples defensas formando barbacanas, torres, estancias y un gran patio bajo o albacar.

La fortaleza tiene doble línea de murallas con diversas torres como Cabrera, Malvecino y Malpica. A éstas, se accede cruzando un foso por un puente levadizo. El espacio que lo separa de la última línea defensiva fue rellenado con escombros, creando un pasillo que sirve de mirador. También se encuentra protegida por almenas.

El palacio o casa grande tiene carácter de residencia. Sus muros son menos gruesos y dispone de más puertas y ventanas que el resto de las construcciones del Castillo. Constaba de varias dependencias como la sala rica, un mirador con azulejos, la sala de armas, una capilla, una bodega, las caballerizas, el salón, las celdas y los patios. Se encuentra bastante conservada.

La torre del homenaje se levanta altiva en la parte izquierda del patio de armas y tiene varias entradas. Cuenta con un puente levadizo. Tiene planta cuadrada y alcanza una altura de 24 metros. Conserva una preciosa inscripción en latín: .

Se accede por el sur por una rampa que cruza el foso. La hermosa puerta principal está flanqueada por dos torreones unidos por un arco doble de medio punto y rematados con finas almenas. De ahí, se pasa al patio de armas donde, en su día, estuvieron las habitaciones de estos soldados-monjes.

Es interesante caminar por su interior, donde podemos ver un pozo que se usaba como aljibe para recoger el agua de la lluvia.

Materiales
Está realizado con diversos materiales como tapial, muro de cal y canto, mampostería, sillería, etc...

Estado de conservación
Se encuentra en un estado bastante bueno, aunque cuenta con algunas zonas ruinosas.

Propiedad y uso
Es propiedad del Ayuntamiento de Ponferrada, y se destina a usos culturales y recreativos, y a visitas turísticas.

Visitas
De martes a sábado: mañana (10:30 a 13:30 horas) y tarde (16 a 19 horas); domingos: mañana. Hay cuatro turnos de visita. Cerrado domingos tarde y lunes. Se realizan visitas guiadas cada media hora en grupos de treinta personas.

Protección
Real Orden de 7 de febrero de 1924. Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español
avatar
Alicia Alvarez
Admin
Admin

Cantidad de envíos : 118
Reputación : 11
Fecha de inscripción : 16/11/2008
Edad : 43
Localización : Madrid

Ver perfil de usuario http://www.odollo.4umer.net

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.